"La poesía se mueve en los espacios sombríos del alma y nace exclusivamente de la experiencia.
Es allí donde instala su centro de operaciones, y su misión es hablar de lo intrínsecamente humano.
Para lograrlo es preciso hacerse cargo del lenguaje.
Es nuestro único mecanismo para ponernos en contacto desde el uno al otro.
Desde una isla a otra isla, el poeta tiende puentes de palabras y son condiciones como la honestidad
para dar cuenta del mundo personal, la precisión de la expresión poética y la intensidad del sentimiento
o situación expresados, las claves para el logro definitivo de un texto poético.
La impostura, el ir detrás de las modas literarias de una época son los mejores elementos
para destruir al poeta y su poesía".
Teresa Calderón
Veinticinco Años de Poesía Chilena (1970-1995)
T. Calderón, L. Calderón y T. Harris, compiladores
Ed. Fondo de Cultura Económica, México (1996)
"...cada uno de nosotros presiente que el contacto con la realidad es una cuestión de vital importancia
y la afrontamos de acuerdo con la forma en que la realidad nos haya sido representada al principio.
En algunos de nosotros la capacidad para usar lo que es objetivamente verificable, para objetivar lo subjetivo,
es tan natural que el problema fundamental de la ilusión tiende a perderse... Por el contrario, algunos somos
conscientes de que en nosotros hay una tendencia hacia lo subjetivo, que nos parece más significativo que
los asuntos del mundo, y los cuerdos nos parecen más bien aburridos y la vida común nos parece mundana.
"Una de las formas de escape la constituyen los sueños y su recuerdo. Al dormir soñamos continuamente
y al despertarnos necesitamos trasladar a la vida real algo de lo que hemos soñado, del mismo modo que
nos es necesario reconocer los asuntos cotidianos que se nos presentan y se entremezclan con los sueños.
"Aparte de esto, ¿acaso no es principalmente a través de la creación artística, así como de la experiencia
artística, que mantenemos los puentes necesarios entre los subjetivo y lo objetivo?
Por esto, sugiero, valoramos en gran medida la lucha solitaria del creador en cualquiera de las artes.
Para todos nosotros, al igual que para él mismo, el artista gana repetidamente gloriosas batallas
en una guerra que, sin embargo, no tiene un resultado definitivo.
El resultado definitivo lo constituiría el hallazgo de lo que no es verdad, a saber, que lo que
el mundo ofrece es idéntico a lo que el individuo crea".
D. W. Winnicott
Pediatría y Psiquiatría (1948)
Escritos de Pediatría y Psicoanálisis
Ed. Paidós, Barcelona